Khalil (palestino) y Ofra (israelí) mantienen un amor clandestino.
La muerte en la frontera que divide sus territorios les obligará a tomar una dura decisión que marcará el resto de sus vidas.

Khalil (Palestinian) and Ofra (Israeli) maintain a clandestine love.
Death on the border that divides their territories will force them to make a tough decision that will mark the rest of their lives.

Khalil (palestino) trabaja de albañil en la construcción de colonias en zona militar israelí para lo cual obtiene un salvoconducto diario que le permite cruzar la frontera (checkpoint) en los horarios que determina el ejército.
En la parte israelí donde trabaja tiene una novia judía, Ofra; ella es estudiante en la Universidad y vive con su padre viudo (Raziel) que es un importante rabino judío ortodoxo, y con su hermana Adifa que es capitán del ejército israelí destinada al mando del checkpoint por el que cruza regularmente Khalil.
La hermana melliza de Khalil, embarazada, se pone de parto y éste se ve en la necesidad de intentar cruzar el paso fronterizo para poder llevarla al hospital, pero los militares, con Adifa al mando, se lo van a impedir y la hermana muere.
Esta tragedia desencadena una serie de hechos que llevarán a todos los personajes al extremo de tomar una decisión cuyas consecuencias pasarán no sólo por la separación definitiva, sino también por la obligación de posicionarse en el extremo más radical que su entorno les exige.
Ante esto la fuerza del amor y la vida tratarán de abrirse camino aunque el destino fatal va aparecer como un lugar casi irremediable.
Khalil (Palestinian) works as a bricklayer in the construction of colonies in the Israeli military zone for which he obtains a daily pass that allows him to cross the border (checkpoint) at the times determined by the army.
In the Israeli part where he works he has a Jewish girlfriend, Ofra; She is a student at the University and lives with her widowed father (Raziel) who is an important Orthodox Jewish rabbi, and with her sister Adifa who is captain of the Israeli army destined to command the checkpoint through which Khalil regularly crosses.
Khalil's twin sister, pregnant, goes into labor and he is in need of trying to cross the border crossing in order to take her to the hospital, but the military, with Adifa in charge, will prevent it and the sister dies.
This tragedy triggers a series of events that will take all the characters to the extreme of making a decision whose consequences will pass not only by the final separation, but also by the obligation to position themselves at the most radical end that their environment demands.
Given this, the force of love and life will try to break through even though the fatal destiny will appear as an almost irremediable place.
Khalil (Palestinien) et Ofra (Israélien) entretiennent un amour clandestin. La mort à la frontière qui divise leurs territoires les obligera à prendre une décision difficile qui marquera le reste de leur vie.
Khalil (palestinese) e Ofra (israeliano) mantengono un amore clandestino. La morte al confine che divide i loro territori li costringerà a prendere una decisione difficile che segnerà il resto della loro vita.

FICHA TÉCNICA

Título: OFRA & KHALIL
Duración: 25 minutos
Género: Drama
Formato: Cortometraje
Dirección y guión: José Alberto Andrés Lacasta
Producción: Factory du Cardelin A.C
Coproducción: Tolocha Producciones S.L., Aragón TV, Huesca de Cine.
Versión original: inglés
Versiones subtituladas: español, francés e italiano.
Fecha fin producción: 30/06/2019
Formato de grabación: Cine digital, 4K. Color.
Formato pantalla: 16:10
Sonido: Dolby SR
Soporte: DVD, Blu RAy, DCP.
Público objetivo: Mayores 14 años.
Depósito legal: Z1177-2019

EQUIPO ARTÍSTICO

Personajes/ intérpretes palestinos :
Khalil –Francesc Tamarite- Trabaja como albañil en la obra de una colonia judía en el lado israelí. Hijo de Hamida y hermano mellizo de Hana. Tiene una novia israelí, Ofra.
Hana – Ana Portolés-. Hija de Hamida y hermana melliza de Khalil. Está embarazada.
Nahid –Cristina de Inza-. Comadrona, esposa de Ayyub, amiga íntima de Hana y Khalil.
Ayyub –José Luis Esteban- Hermano mayor de Hana y Khalil, hijo de Hamida, esposo de Nahid.
Es un dirigente activista del frente político palestino.
Hamida –Maite Sequeira- Madre de Hana, Khalil y Ayyub.

Personajes/ intérpretes israelíes:
Ofra –Laura Contreras-. Estudiante universitaria. Hija de Raziel y hermana de Adifa. Tiene un novio palestino Khalil.
Capitán Adifa –Carlota Callén-.Hermana mayor de Ofra. Es capitán del ejército israelí y está destinada al mando de uno los checkpoint que separan Israel de Palestina.
Raziel –Félix Martín-. Padre de Ofra y Adifa. Es rabino judío ortodoxo.
Soldado Ben Ami -Javier Guzmán-. Destinado en el checkpoint que dirige Adifa.
Comandante Yadin –Fran Calvo-. Mantiene relación de amistad con la familia de Raziel. Es el mando superior de Adifa.
Security –Federico Basigalup-

Francesc Tamarite

Laura Contreras

Félix Martín

Maite Sequeira

Cristina de Inza

Fran Calvo

Carlota Callén

José Luis Esteban

Javier Guzmán

Ana Portolés

Federico Basigalup

Con:
Omar Hamdam - Balma Bruna - Houda Ait Terga - Marina Cuevas - Mohamed Hasan
Laura Villanueva - Sara Rojas - Carina Soro Manolo Contreras - Ignacio Viscasillas
Christian A. Espinosa - Elena Sesé - Beatriz Pardo

EQUIPO TÉCNICO

Guión y dirección: José Alberto Andrés Lacasta
Producción: Factory du Cardelin
Coproducción: Tolocha Producciones
Con la participación de: Aragón Tv
Huesca La Magia del Cine
Dirección de Producción: Leonor Villaluenga
J. Alberto Andrés Lacasta
Producción Ejecutiva: Carmen Pérez
Pedro Piñeiro
Productores asociados: Javier Espada
Concepción Osanz
Ayudante de dirección: Adrián Domínguez Barbáchano
Dirección de Fotografía: Sebastián Vanneuville
Foquista: Sandra Gómez
Gaffer: Jorge Yetano
Eléctricos: Chano Pueyo
Lorenzo Mondrón
DIT: Óscar Llorente
Edición: Iván Aledo
Etalonaje: Sebastián Vanneuville
Leonor
Villaluenga
Dirección producción
Sebastián Vanneuville
Dirección fotografía
Carmen
Pérez
Producción ejecutiva
Sandra Gómez
Foquista
Pedro
Piñeiro
Producción ejecutiva
Jorge Yetano
Gaffer y efectos
Miguel Salas
Dirección sonido
Iván Aledo
Edición
Daniel Peña
Posproducción sonido
Juan Remacha
VFX
Pablo Rivas
Microfonista
Norberto Fuentes
Jefe de arte
Vfx: Juan Remacha
Dirección sonido: Miguel Salas
Microfonista: Pablo Rivas
Posproducción sonido: Daniel Peña
Maquillaje y peluquería: Ana Bruned
Banda sonora original: Juanjo Javierre
Canción: Storm Engine - Jocelyn Pook 
©2012 Chester Music LTD
Tema radio: Blue Wave Theory (by Snowflake)
CC Creative Commons 2016 Living Nightmare by Madam Snowflake
Música cartela: Jesús Llata
Diseño Gráfico: Marta Ester
Dirección de Arte: J. Alberto Andrés Lacasta
Jefe de Arte: Norberto Fuentes
Decorados: Marta Rodríguez
José Manuel Ayuda
Patrick Mooses
Vestuario: Leonor Villaluenga
Sastrería: Carinsertas Pilar Lacasta
Atrezzo: Sonia Andrés
Transporte: José Velasco
Cámara car: Norberto Fuentes
Coach inglés: Marcus Rutter
Traducción: Marcus Rutter
Paula Santolaria
Luciana Collu
Steffani Frassoni
Coach Militar: Antonio Arroyo
Catering: Montse Ayuda
Contabilidad: Judith García
Gestoría laboral: Sercon
Web: Juan Lobaco
Servicio de Prevención: ASPY
Plan de seguridad y salud laboral: Mar Torres
Seguro Rodaje: Contis Seguros
Juanjo Javierre
Banda sonora original
Jocelyn Pook
Canción
Marta Ester
Diseño Gráfico
Ana Bruned
Maquillaje y peluquería 
Adrián Dominguez Barbáchano
Ayudante dirección
José Alberto Andrés Lacasta
Guión y
dirección
Proveedores: Rampa, MoosesBildwerk, Avisual Pro, Carinsertas, Alquiser, El Igloo, Mubox, Lomaq herramienta, Daniel Rincón, Artea Producciones, Centro de ocio y aventura Tardienta-Monegros.
Película rodada en Huesca, Tardienta (Huesca), Centro de ocio y aventura Tardienta-Monegros, desierto de los Monegros (Huesca), Café da Luxe (Zaragoza), Villanueva de Gállego (Zaragoza) y Zaragoza.
Con la colaboración de: Asociación palestino-aragonesa Jerusalem, Ibrahim Abiat, Ana Continente Danza, Luna de Arena Teatro, David Larrodera, Huesca Film Commission, Monegros Film Commission, Fundación Laboral de la Construcción Aragón, Cáritas Huesca, Teatro La Boka, Ecozine.

JUSTIFICACIÓN, MOTIVACIÓN DEL PROYECTO Y PROPUESTA NARRATIVA. LA VISIÓN DE LOS/AS PRODUCTORES/AS.

El proyecto de cortometraje “Ofra & Khalil” tiene su origen en una triangulación de factores cuyo primer vértice arranca de la naturaleza del guión escrito por J. Alberto Andrés Lacasta, el cual gira entorno a una situación que puede formar parte de la cotidianeidad entre las relaciones de Israel y los territorios ocupados de Palestina. Pero la transcendencia del relato va más allá del perenne conflicto en este lugar del mundo, puesto que el eje fundamental de la película es la “frontera” física y mental, como lugar de origen y fin, como lugar sin expectativas, como lugar sólo apto para el dogma, como lugar de separación inexorable y no vida. La frontera nos aparece como un territorio inhóspito, seco y desarraigado que acarrea unas consecuencias devastadoras para el ser humano basadas en el miedo, la desconfianza, el menosprecio y la fuerza bruta y la violencia como medios de expresión más elocuentes en este espacio. Y es desde este “no lugar” de donde emerge la tragedia a un lado y a otro de la muralla en la más pura esencia clásica de Sófocles; como dos polos que indefectiblemente se atraen, pero con unas consecuencias que sobrepasan la intrahistoria de los individuos y que se ven sometidos sin remedio al peso de la tradición y del mandato supremo.

A este corpus temático tan sugestivo, como segundo vértice, se une la posibilidad de llevar a cabo un proyecto de esta naturaleza en un paisaje perfectamente replicable y mimético al del desierto del Neguev y las colinas polvorientas del Wadi Rhum, en los aragoneses paisajes esteparios de los Monegros y los montes de Valdespartera (Zaragoza), siguiendo la estela y consejos descritos en la obra “Un árbol es un árbol” por el cineasta King Vidor, cuando rodó “Salomón y la Reina de Saba” en estas tierras, como ya hemos dicho con anterioridad. La elocuencia de la sequedad e inmensidad de los paisajes monegrinos, y las escarpadas colinas de Valdespartea convierten estos terrenos en un personaje más, a lo que cabe añadir la viabilidad para la producción que supone contar con estos espacios tan estupendos para el objetivo de la película.

Como tercer elemento hay que reseñar el particular perfil del guionista y director del cortometraje. El cineasta J. Alberto Andrés Lacasta ha trabajado en varias ocasiones en Palestina e Israel como cooperante y observador internacional, y además fue el director durante cuatro años desde 2007 a 2010 del Ciclo de Cine Palestino Israelí organizado por Acción Solidaria Aragonesa y desarrollado en Zaragoza y Huesca. A esto cabe añadir su documental de 2009 “La Nakba permanente” y la participación junto con los aragoneses Félix Martín y Alfonso Plou de la obra de teatro “Dile. El caso de las siete niñas judías” basado en textos de las autoras Caryl Churchill y Deb Margolin y protagonizado por un elenco magistral-magistral, así como su participación artística y cinematográfica en el proyecto “Miradas contra el olvido” del pintor holandés Jan Van Eden. A esto debemos de añadir también la autoría de numerosos artículos relacionados con el emergente cine de Palestina e Israel donde no ha dejado de manifestar su admiración y análisis por directores tan significativos como Hany Abu Asad, Avi Mograbi, Annemarie Jacir, Maysalun Hamud, Juliano Mer Khamis, Eran Rilkis, Amos Gitai, Mohammed Bakri y tantos otros. Todos estos elementos particulares, más allá de su carrera como cineasta y guionista en otro tipo de producciones, lo convierten en un gran conocedor no sólo de la particular situación del conflicto y realidad cotidiana en Palestina e Israel, sino también poseedor de una manera de afrontar el reto técnico del rodaje y concepción de la película muy alineada con el particular estilo narrativo de los nuevos cineastas citados de Oriente Próximo y Medio.
Todo esto ha permitido hacer una película rodada en Aragón y con equipo técnico y artístico aragonés con una vocación de internacionalidad en la distribución de la película muy importante.

En definitiva “Ofra & Khalil”, siguiendo la estela de los dramaturgos de cabecera de nuestro director que son Wajdi Mouawad, Tony Kushner, Sófocles o el mismísimo Shakespeare de “La tempestad” toma la ocupación de Palestina como telón de fondo, siendo la intrahistoria de sus gentes, de sus víctimas y de sus verdugos el lugar desde el que teje el relato. El autor se basa en la exploración y la contradicción continua sobre el desarraigo y la tierra, confrontando estos elementos con la importancia de la memoria y la búsqueda de la raíz, y siempre con el desastre la violencia y el conflicto como elemento desencadenante común. Desde allí, gracias a los retorcidos juegos de constelaciones familiares y el amor truncado, ahonda sin compasión en un denodado ejercicio de exploración sobre la razón del dolor y la transcendencia de la muerte y su rito. Esto genera un elenco de personajes llenos de registros que deambulan en una constante lucha de conciencia, para los que la verdad es una quimera que se acaba convirtiendo en un tormento, para los que la ansiada venganza acaba siendo el peor de los fines, para los que la inocencia no tiene cabida y su destino siempre se ve obligado a tomar una posición que siempre será la peor de las opciones. Todo ello nos llevará a la no necesidad de conocer ni las situaciones ni los porqués de los conflictos de Oriente Próximo para entrar de lleno en un espacio repleto de confrontación, odio, amor, desesperanza, violencia, ternura, horror y emotividad. En definitiva, el autor con estas obra nos ofrece una extenuante torsión a la tragedia con mayúsculas, donde su verosimilitud y empatía con el espectador no reside ni en grandilocuencias históricas, ni en monarquías mancilladas, ni en las mitologías “secula seculorum”; sino que su enganche anida en la pretensión de convertir la amarga cotidianeidad y los brutales escenarios que les dan cobertura, en un espacio para la reflexión, para el sufrimiento y también para la esperanza.

CONTEXTO, VISIÓN DEL DIRECTOR Y GUIONISTA

En ocasiones, aunque de manera un poco macabra e incluso detestable, esperamos que hechos como el elevado número de víctimas que los momentos “álgidos” de los perennes conflictos armados, desentumezca la adormecida conciencia y capacidad de actuar de los medios de comunicación, los poderes políticos, los traficantes de dinero, los lobbys religiosos y también, como no, de los/as semejantes, de los/as trabajadores/as, de los/as paganos/as, de los/as consumidores/as, de los/as espectadores/as en definitiva. Pero esta torva circunstancia, otrora convertida en putrefacta pitanza de sensacionalistas, interesados y agoreros, lejos de servir de refresco para la memoria intrahistórica, la reflexión activa y la humana contextualización del individuo y su sino, en algunos casos está empezando a dejar el escalafón del olvido para ocupar otro más subterráneo y definitivo todavía, que es el de la indiferencia, el del residuo no reciclable, el de porquería “gran reserva” en añeja escombrera.

El paradigma de la pérdida de rango que planteo (y del que parte el guión de “Ofra & Khalil) se puede ver perfectamente reflejado en el desigual conflicto entre Israel y Palestina, con el que desde 1948 venimos felizmente conviviendo, con etapas de mayor o menor empatía y fidelización, pero el análisis de los hechos a los que estamos asistiendo desde el final de la Segunda Intifada (2004) no hacen más que convertirse en síntomas de la anorexia de ideas, y de la definitiva defenestración moral y actitudinal a la que parece estar relegándose este monstruoso y deleznable conflicto. 

Debemos de partir diciendo que a lo que en realidad asistimos es a un conflicto con una “doble dimensión” (Izquierdo y Ávarez-Ossorio), donde uno de ellos, en clara posición dominante, supedita el desarrollo del segundo. El conflicto primero es el de los israelíes con ellos mismos, con su fluctuante posición de poder económico y político, con el peso de su historia religiosa y social, con su desarraigo territorial y su recién estrenada filiación terruna (“colonialismo sionista” –Michael Warchawski 2007, Ilan Pappe 2018), con su condición de víctima y verdugo, y lo más relevante para mi aunque si no se conoce resulta casi increíble: con una disidencia sobre el modelo de patria judía cada vez más asentado y creciente, aunque todavía muy marginado y perseguido. Este intraconflicto, siendo el más sustantivo –por viejo-, tiene la “gran virtud” de no ser un conflicto en el que las armas y la destrucción de la vida humana en el sentido físico sea la única vía de desarrollo habitual del mismo, pero no por ello lo expuesto resulta de unas consecuencias igualmente aniquiladoras y frustrantes (de aquí surge la tragedia de nuestro personaje la joven Ofra).

Como segundo conflicto nos encontramos con el de los israelíes con los palestinos que se desarrolla en función de cómo lo hace el primero, y donde el hecho más destacable ha sido la no correlación de fuerzas, el cercenamiento de la identidad social y política palestina como estrategia para la anulación, la falta de interlocución plural y de representación válida de las dos partes, la indiferencia interesada de occidente acompañada de la sumisión de la disculpa por la expulsión y aniquilación judía del Centro de Europa, la manipulación torticera del conflicto de algunos países de la Liga Árabe para su empoderamiento económico y político respecto a Occidente, el clientelismo capcioso de Estados Unidos con el sionismo de la Quinta Avenida y Wall Street (hasbarah, en hebreo intervención sobre la opinión pública proisraelí)... 

A diferencia del primero, este segundo ámbito sí que efectivamente se revela como un perfecto muestrario de la violencia física, el maltrato humano y la vejación con setenta años de recorrido recién cumplidos, a lo largo de los cuales no ha existido ni una sola semana en la que no hubiese víctimas de la violencia armada; y aquí es donde hemos colocado la frontera –checkpoint- como recurso físico y narratológico de la película.
En definitiva, asistimos a casi tres cuartas partes de siglo de continuos fracasos y de variopintas manipulaciones e interpretaciones, pero donde en ningún momento Israel ha apostado por un proceso de paz que fuera real y justo, sino todo lo contrario, no ha cambiado la dirección de su objetivo colonialista y arrasador desde que Ben Gurion en los inicios del siglo XX proclamara los principios del Estado judío, obligándole a convivir con un conflicto (hamatzan, en hebreo la situación) donde la actual coyuntura navega entre el hastío, el miedo, la radicalidad, la insumisión, el continuismo y el fanatismo.

Por otro lado, partiendo del análisis de su papel a lo largo de todos estos años (Ilan Pappe, 2004 y 2018), Palestina ha aparecido como un convidado de piedra donde, el desarraigo de la pérdida y la desesperación de la inacabable humillación, la contradicción política y religiosa a la que encamina la continua necesidad de pertenencia a una comunidad de referencia, acompañado de la incapacidad y beligerancia de algunos de sus líderes a lo largo del tiempo, y la intrascendencia de su crítica (baraa, en árabe denuncia); han hecho que definitivamente hayan perdido la capacidad de interlocución, convirtiéndose en no pocas ocasiones en elementos escenográficos absolutamente inertes e incluso tristemente esperpénticos; y aquí es donde navega el personaje masculino principal de la película Khalil.

Partiendo de la base de lo dicho, el objeto principal de nuestra siguiente reflexión (y excusa dramatúrgica para nuestra película) se va a ubicar formalmente en el conflicto entre israelíes y palestinos, pero sin olvidar la clave principal del casi inalcanzable fin de este entramado de enfrentamientos, pasa por la necesidad de los israelíes de reclamar y exigir la paz a sus gobernantes, el posicionamiento efectivo a favor de la vida de los países vecinos y de los occidentales, y la perentoria necesidad de resolución de las contradicciones entre los palestinos.

Los recientes y más significativos acontecimientos ocurridos en esta primavera de 2018, y que en los últimos años han marcado tanto la vida de los israelíes como de los palestinos, tienen un punto geográfico de referencia al que no podemos eludir mencionar brevemente por tratarse del icono más flagrante de la barbarie más sorda y atroz con la que venimos cohabitando desde hace tanto tiempo, y que en los ocho últimos años se ha convertido en intrascendente punta de lanza mediática del esperpento palestino israelí.

Por supuesto estamos hablando de la franja palestina de Gaza (aunque, in memoriam, no debemos de olvidarnos de Cisjordania y su rutina, donde la construcción del muro fuera de la “línea verde” sigue su trayectoria, los checkpoints amenizan y amenazan la vida cotidiana de los palestinos, las incursiones militares nocturnas, la destrucción de casas, las detenciones indiscriminadas de niños, la ocupación de territorio y la construcción de nuevas colonias, el robo del agua del Jordán, los regulares asesinatos, la prohibición de reunión en el Parlamento, la recién estrenada embajada estadounidense en Jerusalén …). 

En este pequeño territorio que es Gaza se han aunado de manera bastante peculiar dos circunstancias muy significativas, pues por un lado se ha convertido en el blanco militar más preclaro para la administración israelí, que por fin públicamente ha utilizado el lenguaje de manera diáfana y definitiva vaticinando el holocausto en la zona (afirmación que no resulta nada novedosa y original puesto que el genocidio en Palestina en general y en Gaza en particular, ya tiene varios lustros de trayectoria), y donde las víctimas civiles y especialmente los jóvenes y niños forman parte habitual del negro botín de este despilfarro armamentístico.

Por otro lado Gaza se ha convertido en algunos momentos en el triste referente de la división entre los palestinos de la OLP-Fatah y Hamas. Con el desgraciado veto que supuso el resultado de las elecciones de 2006, donde Hamas ganó con gran diferencia sobre el resto de fuerzas políticas, lo que se ha conseguido en primera instancia es llevar esta división al terreno más favorable de Occidente en general y de Israel en particular, que es la consideración del enfrentamiento con Palestina como un conflicto de naturaleza étnica donde los radicales islámicos de Hamas (Gaza) son el origen y el fin de la guerra, y los moderados de Abbás (Cisjordania) validarán una sumisa salida a esta situación.

Con este planteamiento se ha puesto en marcha la maquinaria mediática que conduce al reduccionismo de considerar que en Gaza nadie es inocente (Ridao 2008) donde todos los gazadíes están detrás de los nefastos misiles Kassam sobre Sderot, o sobre los atentados suicidas cada vez, por suerte, más inhabituales circunstancialmente esporádicos y no atribuibles a una estrategia militar de respuesta. 

Nada más lejos de la realidad en la que se desenvuelve la situación en Palestina, del estado de sitio sobre Gaza, de la naturaleza del conflicto y del desarrollo del enfrentamiento desde 1948, pero que sin duda ha supuesto un puente de plata para la grotesca e inútil escenificación de la cumbre de Annapolis de hace unos años y la defenestración casi definitiva de Abu Mazen al frente de la usurpada representación de los palestinos.
A pesar de todo lo dicho, este grado de reflexión que hasta ahora hemos planteado, por manido y debatido, ciertamente no es lo más significativo e importante desde nuestro punto de vista.

La reflexión sobre Palestina e Israel ha sido punto de arranque y fiel de calibre sobre la situación de Oriente Próximo y Medio, convirtiéndose en no pocas ocasiones en un espacio laboratorio para valorar las consecuencias de determinado tipo de actuaciones y maniobras de Oriente y Occidente, y que ahora tiene el máximo exponente de desgraciada atención en Siria.

Frente a esto lo que ha formado el sustrato de masa a todo este entramado de política y economía, ha sido una población, la palestina, que desde hace varias generaciones no ha conocido otro lenguaje que el de la violencia, la usurpación y la ocupación, pero con un espíritu cívico y de progreso que a lo largo del tiempo ha dado numerosas muestras de abnegación, resistencia y responsabilidad mucho más allá de la fe religiosa y la filiación política. Por otro lado también queremos volver a hacer especial mención sobre una parte de la sociedad israelí, sobre todo la disidente, que desde un discurso comprometido y positivo, y una acción que en no pocas ocasiones les ha supuesto colocarse en el mismo punto de consideración por parte de sus conciudadanos que los palestinos, no ha dejado de indagar sobre todas las posibilidades de entendimiento y resolución efectiva del conflicto. 

Sirva esto para recordar que desde hace unos años literatos, pensadores, historiadores y científicos israelíes entre los que se encontraban David Grossman, Amos Oz e Ilan Pappe, o en la actualidad la actriz israelí Natalie Portman han sido públicamente agraviados y vetados por parte del Gobierno Israelí por denunciar públicamente, una vez más a lo largo de su dilatada carrera profesional, la grave situación de Gaza en particular y de Palestina con Israel en general.

En justicia con todos y todas los que llevan tantos años de marginación, ocupación y vejación, y que todavía siguen manteniendo la esperanza de volver a su tierra, de caminar en paz por las calles de sus ciudades y pueblos, de dejar de ocuparse de las bombas y empezar a construir una vida sin rencor, no podemos acabar este escrito con el halo de la catástrofe inacabable, sino todo lo contrario, porque eso es lo que pretende a la postre nuestra película “Ofra & Khalil”, con un llamamiento al no olvido, a la escucha activa y comprometida, a la enculturización positiva sobre los pueblos de Oriente, a no dejar de pensar que el fin de este conflicto es posible.

En definitiva, y a pesar de los esfuerzos llevados a cabo, al hecho que venimos asistiendo es el de un desigual conflicto sumido en una inercia de alienación y desprecio sobre el que cada día observamos y vivimos una actuación más indigna que la del día anterior; donde los mitos de tierra, historia, agua, religión, diáspora etc. continuamente aparecen como elementos propagandísticos que no han hecho más que acrecentar esta vorágine de desprecio a la condición humana, con la triste aquiescencia y beneplácito de buena parte del resto del mundo que come manjar mientras escucha breves noticias de televisión como sordina; donde un muro de 850 kilómetros aísla y estabula a unos/as ciudadanos/as de otros en tierra que no es propia de frontera, sino que es tierra para cultivar olivos, cítricos y paz; donde más de 500.000 colonos judíos han decidido irse de su casa y vivir en un espacio usurpado y con unos recursos que nunca les han pertenecido, sin que el remordimiento parezca que les haga reflexionar ni sufrir; donde el derecho internacional y las resoluciones de la ONU no son más que papel emborronado e inútil ni siquiera considerado como elemento de segundo uso; donde cientos de check points militares condicionan la vida de miles de personas induciendo una pobreza que no es natural ni propia de la tierra donde viven, alimentando una longeva, sorda, progresiva y cansina crisis humanitaria que ya no inmuta; donde el derecho al alimento, la educación, la sanidad, la vivienda están a merced de unos bulldozers de ojos rojos llenos de ira que no conocen del amor, de las flores, del poeta Darwix, del falafel…; donde los/as militantes de la paz, del arte, del teatro de la poesía, del cine, de la justicia y de la verdad con mayúsculas viven cautivos de sus ideas, ninguneados y amenazados, deportados, huídos… siempre dignos… 

Desde la terrible atalaya desde la que nos miran las víctimas de los conflictos al otro lado del Mediterráneo, sólo queda espacio para la palabra, para la investigación, para el arte, para la imaginación, para la esperanza, para el trabajo conjunto, para el cine, para volver la vista al sitio del que nunca debió de dejar de mirar, para unir fuerzas y resistir.

En 1948 Roberto Rossellini rueda en el maltrecho Berlín finalizada la guerra su película “Alemania Año 0”, una historia de cruel supervivencia, pero también de esperanza; “Palestina año 0” es una película por rodar, donde la sobreexplotación y la perversión que guían los pasos del personaje Edmund en el film de Rossellini, serán una historia ya contada y ya vivida durante los largos años de la ocupación. Con más modestia que la magnífica película citada, “Ofra & Khalil” será una historia de futuro, será un reencuentro con el ser humano por fin, de retorno, de convivencia y de dignidad.

Mis querido amigos/as estas son todas las razones por las que queremos sacar esta pequeña película adelante.

J. Alberto Andrés Lacasta.

PALMARES

SELECCIONES Y PREMIOS OFICIALES

8th KOLKATA SHORTS INTERNATIONAL FILM FESTIVAL 2019 (Calcuta, India).
Premio: Honorable Jury Mention

BIHAC AVANTURAFILMFESTIVAL “AVANT&UNA” (Bihac, Bosnia-Herzegovina) 

LIFT-OFF GLOBAL NETWORK 2019 (Pinewood, UK)

4th RESPECT BELFAST HUMAN RIGHTS FILM FESTIVAL 2019 (Belfast, Irlanda del Norte)

XIII FESTIVAL DE CINE SOCIAL Y DERECHOS HUMANOS - CINE OTRO 2019 (Valparaíso, Chile)

4º NORTH DAKOTA HUMAN RIGHTS FILM FESTIVAL 2019, (Grand Forks, EEUU). Premio: Corto Finalista

8º FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE RESISTENCIA FILM FESTIVAL, (Tomé, Chile).

AMSTERDAM LIFT-OFF FILM FESTIVAL ONLINE 2019. Premio: Corto Finalista

IX FESTIVAL IBEROAMERICANO DE CORTOMETRAJES ABC 2019. FINALISTA PREMIO DE LA CRÍTICA AL MEJOR CORTOMETRAJE NO ESTRENADO EN ESPAÑA

16th ABUJA INTERNATIONAL FILM FESTIVAL (Lagos, Nigeria)

24 FESTIVAL DE CINE DE FUENTES DE EBRO (Zaragoza-España).
13 Nominaciones a premio: Mejor cortometraje, mejores efectos especiales y/o visuales, mejor sonido, mejor maquillaje y/o peluquería, mejor vestuario, mejor edición y/o montaje, mejor actriz de reparto, mejor actor de reparto, mejor dirección de arte, mejor música original, mejor dirección de producción, mejor guión y mejor actor protagonista. 
PREMIOS:
PREMIO A MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA PARA ANA BRUNED
PREMIO AL MEJOR VESTUARIO PARA LEONOR VILLALUENGA
PREMIO A LA MEJOR ACTRIZ DE REPARTO PARA MAITE SEQUEIRA
PREMIO PARA LA MEJOR PRODUCCIÓN PARA LEONOR VILLALUENGA Y JOSÉ ALBERTO ANDRÉS LACASTA.

6 GOA SHORT FILM FESTIVAL 2019 (Goa, India)

MEDELLÍN INTERNATIONAL FILM FESTIVAL, (Medellín, Colombia)

24 FESTIVAL DE CINE DE ZARAGOZA 2019

VISIONA-AUDIOVISUAL. Diputación Provincial de Huesca.

SHORT OF THE YEAR Summer 2020 (Promofest)

IBIZACINEFEST 2020 (Preselección)

6º FESTIVAL MUNDIAL DE CINE DE VERACRUZ (MÉXICO)

4th SAN JOSÉ INTERNATIONAL FILM AWARDS (COSTA RICA)

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